LA "SENDA DE LA NATURALEZA" DE FUENTES BLANCAS Y "LA ISLA" (BURGOS), PARQUES URBANOS SUSCEPTIBLES DE USO COMO AULAS DE EDUCACIÓN MEDIOAMBIENTAL *




José Luis MORENO PEÑA


        El pensamiento creciente de conservación del mundo silvestre como preocupación en alza de una humanidad cada más urbanizada aparece como una contradicción porque los mismos hombres que se plantean esporádicas escapadas a "la naturaleza" y que hacen idílicos esbozos de la vida en un espacio urbano más "ambientado" por lo natural ansían, a la vez, de una manera muy especial vivir en medio de las mayores concentraciones de población y en las más gigantescas ciudades de la Tierra. Un ejemplo de este espíritu contradictorio se puede ver también en el hecho de que entre las personas que más se acercan a la naturaleza están los pescadores y cazadores, que forman un conglomerado heterogéneo, en el que hay un grupo, numeroso, que reclama un mayor cuidado de los espacios naturales para desarrollo de la vida vegetal y animal, bien que en muchas ocasiones inspirado por un interés directo de carácter material supeditado al volumen de sus presas.

        Hay otras formas de acercamiento al mundo "natural", cada vez más alejado, por diversas razones, de extensos sectores sociales. La existencia de un escenario en el centro de una ciudad como es la de Burgos -que sirve de alojamiento a estas segundas jornadas sobre didáctica de la geografía y educación medioamabiental- para ejercicio de los rápidos y espantadizos chapuceos de animales como la nutria no es algo frecuente, como tampoco lo es la contemplación de su espectáculo, porque la vida silvestre y la vida urbana tienen ritmos distintos y es por ello difícil hacer que coincidan. Existen, no obstante, experiencias en que con nuevos planteamientos se dirige una llamada a los más jóvenes, en los que deberá desarrollarse una mentalidad proclive al respeto de un mundo que tiene más valores que los exclusivamente utilitarios de captación de recursos materiales. A este tipo pertenecen realizaciones como las de las Aulas Activas. Hay otras, aparentemente más modestas en su concepción y objetivos, pero que tienen, sin embargo, gran interés por su situación próxima a núcleos urbanos. Desde la facilidad que ello supone para el acceso se configuran como un medio de satisfacción de curiosidades y se erigen en fuente de inquietudes y actitudes de respeto de los ecosistemas naturales desde un planteamiento de deleite estético. Unen a su función de muestra práctica de la gran potencialidad de la naturaleza y de su fuerza de regeneración el papel de observatorio del carácter delicado de su equilibrio, inestable y susceptible de deterioro progresivo cuando alguno de sus elementos se quiebra por acciones inconvenientes.

        Tal consideración deben merecernos construcciones como la Senda de la Naturaleza, que, en la periferio de Burgos, en el seno de uno de sus más tradicionales parques, el de Fuentes Blancas, ha configurado en su recinto, enclavado en un entorno de pinares y robledales, un circuito ideado para presentar en forma confluyente a la vez que una muestra de la flora y fauna de la provincia el juego de fuerzas de la dinámica natural que alimentan el ciclo de la vida.

I.- La "Senda de la Naturaleza", parque que reproduce las características de la vegetación de Castilla.

        La "Senda de la Naturaleza", adosada al parque forestal de "Fuentes Blancas", a cinco kilómetros de la cidad, es un jardín orientado a mostrar a toda clase de personas, pero sobre todo a los más jóvenes y a los niños, en primer lugar, la vegetación autóctona de Burgos, y, en segundo término, una parte significativa de la integrante de la región castellana, así como algunos aspectos de su fauna. A pesar del corto período de tiempo transcurrido desde su inauguración, el año 1987, ha logrado reunir ya una muestra muy representativa de los dominios ecológicos de las diferentes formaciones vegetales, eurosiberiana y mediterránea, que se dan en la provincia.

        Nació, con una finalidad pedagógica, como una promoción para la educación medioambiental de la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes, cuyo Servicio de Investigaciones Agrarias tenía en las proximidades del parque de "Fuentes Blancas" unas instalaciones de análisis ambiental. En 1985 se firmó un convenio entre este organismo y la Diputación Provincial de Burgos, mediante el cual la Corporación Provincial hacía cesión a la Junta de varios terrenos próximos, pertenecientes a un viejo hospital antituberculoso cerrado desde hacía varios años, con la condición de que se dedicaría a actividades de utilidad pública. Dadas las características del paraje, su situación, la misma existencia del laboratorio de la Junta, el destino que se dio a la donación se plasmó en su preparación para que de forma natural se reprodujeran las condiciones y características de la vegetación y fauna provincial y regional, para acercar el conocimiento de la dinámica que rige sus relaciones a cuantos, habitantes urbanos sobre todo, sintieran atracción por el tema, y de manera muy especial, a niños y adolescentes, a quienes se les ofrecería la posibilidad de contemplación del espectáculo de la naturaleza de forma expresiva y fácilmente abordable, así como a los centros escolares para su utilización a modo de aula de carácter práctico.

        Actualmente el circuito ocupa dos hectáreas, en un paraje circundado por otras masas arboladas de pinares y robledales, de naturaleza intrincada y que cobijan fauna diversa, entre la que se cuentan incursiones de corzos procedentes de la no muy alejada reserva de la Sierra de la Demanda. El recinto, en cuyo interior también se aloja, pero convenientemente separada, la Sección de Análisis Ambiental de la Consejería de Agricultura, Ganadaría y Montes de la Junta de Castilla y León, está bajo la dirección de un biólogo y se puede visitar a diario, en grupos reducidos, conducidos por monitores encargados de la descripción del itinerario establecido a lo largo de dos kilómetros.

        En la "Senda de la Naturaleza" aparecen representados los tipos de vegetación de Europa correspondientes a la "región eurosiberiana" y a la "región mediterránea", ambos presentes en Burgos. Dada la orientación pedagógica que se le ha dado, la vegetación se agrupa, a grandes rasgos, en dos conjuntos, uno, en el que destaca su aspecto húmedo y sombrío, que corresponde a las especies de carácter más atlántico, y otro, con aspecto menos tupido, el de la zona mediterránea, donde se reúnen plantas menos higrófilas. Se han configurado, asimismo, otras áreas específicas dedicadas a vegetación de charcas y ripícola en sus proximidades, de rocas con escasez de suelo y espacios abiertos de césped y pastizal, así como otros sectores con árboles vinculados a los tradicionales huertos que circundaban los pueblos y algunas especies exóticas habituales en nuestros jardines.

        En una parte de "la senda" se desarrolla la vegetación característica de la Sierra de la Demanda y de las Montañas de Burgos, es decir, de las dos áreas montañosas de la provincia, situadas en su parte suroriental y en su extremo septentrional, respectivamente. Una ligera pendiente y la orientación, junto al propio carácter de las plantas aquí reunidas, aun cuando se encuentran en fase incipiente de crecimiento, componen un entorno que se configura ya con aspecto de húmedo y umbroso. Hayas, abedules, serbales, tejo, acebos, pino silvestre y roble, y cerca de ellos otros, como arces y saúcos, cobijan un matorral en el que destacan los helechos, y, con ellos, las frambuesas, fresas salvajes y arándanos, entre las especies que resultan más familiares. Diversas variedades de brezos tapizan también algunos sectores próximos de suelo con las tonalidades de sus floraciones persistentes en colorido.

        En el sector del itinerario dedicado al dominio mediterráneo, la vegetación aparece dominada por especies de menor porte, y, entre los árboles de este sector, en el que no faltan las encinas, los quejigos y diferentes sabinas y pinos, domina la presencia de matorral.

        Varios tipos de "estepas", así como plantas espinosas, entre las que destacan las aliagas, por ser de las más características de la provincia, se suceden en otra parte del itinerario. Junto a ellas, algunas, como los endrinos, los majuelos y diversas rosas silvestres, así como enebros, alternan con otras de menor porte, en cuyo nivel más bajo se arrastran las gayubas. Entre ellas crecen diferentes clases de tomillos, romero, mejorana, manzanilla y otras plantas aromáticas y medicinales. El madroño y el boj, que asciende hasta la provincia de Burgos por el valle del Ebro, también tienen representación en el circuito.

        Además de una campa, que ofrece las características en flora y fisonomía propias de los pastizales, hay que reseñar otras dos áreas definidas por su especialización, que, aunque reducidas en superficie, son interesantes por su especial configuración.

        La primera de ellas es una rocalla, donde, en ambiente de secarral y fondo pedregoso, aparecen algunas plantas que son escasas en las comunidades vegetales, pero que subsisten adpatadas a esas condiciones especialmente difíciles. Ese sector sirve, además, como refugio para ciertas especies animales, anfibios y resptiles, que circulan por la senda.

        Se ha adaptado, por último, un espacio para creación de un ambiente permanentemente inundado, donde crecen vegetales acuáticos. Sus pequeñas dimensiones permiten dar idea del carácter de la vegetación de charca y de su disposición, con plantas que se desarrollan en su interior y en las márgenes, espadañas y juncos, con otras que viven permanentemente sumergidas, como "milhojas" y "peste de las aguas", y con plantas flotantes, como nenúfares, antaño más abundantes que hoy en la proivncia, porque la suciedad de los ríos en que vivían hace que pierdan progresivmante su vitalidad. En sus proximidades se desarrollan otras plantas de ribera, con sauces y alisos.

        En resumen, hay una representación de las plantas más características y abundantes en nuestros campos, tanto de porte arbóreo, y entre ellas la encina, el quejigo, robles, pinos y sabinas, como una extensa presencia de los representantes más humildes por su porte de las formaciones arbustivas y de matorral.

        En medio del aspecto agreste e intrincado que ya empieza a caracterizar a algunos sectores, entre los que quedan áreas más abiertas, ha comenzado también el desarrollo de una representación de la vida animal silvestre, con aves, reptiles, anfibios, mamíferos, roedores, herbívoros y pequeños carnívoros, para cuya contemplación se ha construido un pequeño observatorio, desde donde, con paciencia y algo de suerte, se les puede fotografiar.

        Si bien es cierto que las condiciones aquí existentes no son como las de los lugares naturales de desarrollo de todas estas plantas sí es posible deducir relaciones del régimen de equilibrio e interferencias mutuas de las comunidades vegetales. La propia localización topográfica, la aportación de humedad que algunas necesitan y la configuración del tapiz que las mismas determinan induce, con la explicación y observaciones que hace el monitor, a la toma de conciencia de las relaciones jerárquicas que se establecen y de los efectos que la alteración de algún elemento puede tener en el conjunto de la comunidad vegetal, de lo que es expresivo la pujanza con que rebrotan algunas especies aquí afincadas, incluidas las arbóreas. Además, por extrapolación, y con el apoyo de los carteles distribuidos por el circuito, se pueden hacer proyecciones hacia los ámbitos más extensos en que las plantas que aquí se ofrecen forman sus comunidades, presentando así interés por su valor formativo desde una perspectiva geográfica.

        No falta en el recorrido una reflexión acerca del que fue el más característico árbol de nuestras plazas castellanas y frecuente compañero de los campanarios de las iglesias rurales, el olmo. La extensa presencia que tenía en este lugar antes de la construcción de "la senda" permite mostrar de forma muy real el carácter en parte endeble de los componentes de las comunidades vegetales, en este caso por efecto de la grafiosis, que ha convertido sus copas verdinegras y las ahusadas figuras de las olmedas que circundaban los pueblos en tristes siluetas de ramas desnudas y resecas con aspecto permanentemente invernizo. Al mismo tiempo, los centenares de rebrotes a partir de los restos de sus raíces son la antítesis de esta imagen y muestran el rostro de la fuerza vital de la naturaleza, que pugna por revivir a pesar de los impactos negativos que recibe. Cosntituye así nuevo elemento de reflexión sobre la actitud que se debe mantener frente al mundo silvestre, que en este recinto se puede percibir y tocar desde la conciencia asumida, por lo menos al entrar en él, de que no se puede deteriorar y de que hay que respetarlo en su integridad, porque su presencia, aun cuando pueda ser abundante, es también limitada y puede trocarse efímera.

        En ocasiones los jardines urbanos también son susceptibles de uso pedagógico, siempre que reúnan ciertas características de variedad florística y de información acerca de la misma. Estas condiciones se pueden constatar, por ejemplo, en el parque de "la Isla", distinto de la senda hasta aquí descrita por su situación y por su carácter, y más limitado en las lecciones que de él se pueden extraer, pero también con un cierto interés.

II.- "La Isla", jardín botánico en que alternan especies autóctonas con otras exóticas.

        "La Isla" es un parque enclavado dentro del casco urbano de Burgos, dispuesto longitudinalmente y de modo paralelo a una de las márgenes del río Arlanzón. El nombre deriva del aislamiento en que este espacio se encontraba, entre el río y un canal, hasta el siglo XIX, período en que se inició la construcción del jardín, que ha llegado hasta nuestros días, con la semblanza que le da la confluencia de reliquias arquitectónicas, de parterres de césped y flores y de vegetación arbórea y arbustiva. En fechas recientes -1975- se modificó levemente su configuración y se inició un proceso de expansión, siguiendo la dirección de los muros de contención del río, con lo que actualmente ocupa una extensión de seis hectáreas.

        Entre las transformaciones, tuvo lugar, en 1985, en el seno de la celebración de la 1ª Semana Verde organizada por el Ayuntamiento de Burgos, su adaptación como pequeño jardín botánico abierto, para lo que ya se contaba entonces con un variado elenco de plantas, de modo que desde un primer momento aparecieron rotulados los nombres de más de setenta especies diferentes de árboles y arbustos. A ellos se han añadido posteriormente otros nuevos, tanto de hoja peremne como caduca, autóctonos y exóticos, identificados igualmente mediante la colocación de rótulos en su pie.

        Hoy, la posibilidad de su uso con fines didácticos se complementa con el desarrollo que ha adquirido la vegetación natural de las márgenes del Arlanzón, una vez que la construcción de un embalse aguas arriba de la ciudad permite tanto disminuir los efectos de las crecidas de finales del invierno y primavera como mantener un caudal mínimo suficiente en el verano y otoño. Se han hecho, de este modo, innecesarios los dragados que antaño se precisaban, por razones sanitarias, en período estival, y con ello se ha desarrollado una interesante muestra de vegetación ripícola, de margen y de plantas acuáticas.

        En este caso la reflexión se debe encaminar hacia el examen del interés de los ecosistemas de ribera, en los que al lado de las plantas típicas arbóreas, aquí sauces y chopos, se desarrollan con profusión las de menor porte. Nuevamente se tiene así un elemento para reflexionar acerca del cuidado que se debe dispensar a los ecosistemas fluviales y a la vegetación de ribera, aquí recuperada, en un lugar donde hace escasos años apenas si crecían algunas pocas plantas entre los muros de contención y el río. Y, parteindo de este cambio, puede servir para hacer una contraposición con la evolución de signo inverso que tiene lugar con el despojo de las frondas de ribera que se practica junto a los cauces de numerosos arroyuelos y ríos de las áreas rurales por medio de sucesivos incendios, de cadencia anual, o por intermitentes acciones de dragado. Unido a ello va la pérdida de especies autóctonas, entre las que se cuentan los chopos, que proliferan en otros lugares como cultivos a base de variedades exóticas de más rápido crecimiento.

III.- Conclusiones.

        En resumen, y para terminar, señalaremos que es posible acudir a este tipo de instalaciones, que si no son abundantes sí que las hay en algunas ciudades, aunque sean escasamente conocidas, para hacer uso de ellas como elemento de apoyo de la actividad docente y educativa, a la que puede ayudar tanto en la adquisición de conocimientos como en el desarrollo de actitudes de acercamiento afectivo, de observación cuidadosa de la naturaleza y de iniciación al examen riguroso de la realidad. La utilización de parques urbanos tiene interés doblemente para la enseñanza de la geografía y para la educación medioambiental, aparte de su utilidad para otras disciplinas, con proyección en diferentes aplicaciones y ámbitos.

        Son susceptibles de uso como aula de carácter práctico, donde examinar con perspectiva de realidad los contenidos adquiridos, que de otro modo tendrían una vertiente exclusivamente teórica. Son un expositor de temas concretos, una fuente de adquisición de conocimientos y de dominio de algunos contenidos, que se acercan desde la perspectiva de su carácter visual, a la vez que extraordinario en el devenir de la actividad escolar y, por ello, son más susceptibles de impacto y más aprehensibles.

        Por su organización permiten hacerse idea de conceptos de otro modo más abstractos y menos comprensibles, del tipo de los de formación vegetal, arbórea, arbustiva, matorral, comunidad vegetal, ecosistema, etc. Constituyen un instrumento para examinar las relaciones en distintos niveles establecidos de estas formaciones y comunidades y permiten, además, observar con facilidad los cambios en fisonomía, tamaño y función a lo largo de las estaciones del año. Esta posibilidad va unida a su situación en ámbito urbano o en los entornos de la ciudad.

        La lsituación de estos parques e itinerarios biogeográficos debe permitir el desplazamiento a los mismos con comodidad. La cercanía es un elemento fundamental de su interés, al posibilitar la inclusión en el entorno próximo al escolar de la existencia de unos escenarios con las características de unos ámbitos naturales mucho más alejados y dispersos.

        La facilidad de la visita no debe llevar a una afluencia excesiva de visitantes, a fin de que no se interrumpa el necesario ambiente de sosiego en que discurre naturalmente la vida en la naturaleza. En este sentido debe ser limitado el tiempo diariamente dedicado a visitas, para no perturbar a los animales que habitan estos recintos, así como el número de integrantes por grupo, con el doble objetivo de hacer más provechosa la visita y de evitar excesivos ruidos y pérdida de control.

        Es necesario que este tipo de instalaciones se acompañe de documentación de apoyo. Ha de ser asequible para sus destinatarios y atractiva por el modo de tratar los temas. La forma de historieta y el acompañamiento abundante de dibujos, el tono humorístico y el recurso a la interpelación o llamada directa por los animales y plantas habitantes de estos circuitos son elementos interesantes, de cuya índole participan las publicaciones referidas a la Senda que se reseñan en la bibliografía.

        Entre las actividades posteriormente sugeridas por el profesor puede figurar la elaboración de estas mismas guías e historietas, que se adaptan a planteamientos diferentes por su concepción y amplitud según las edades, niveles educativos y disciplinas, entre las que se encuentran la geografía y la educación medioambiental en Castilla y León.





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B I B L I O G R A F Í A


ÁLVAREZ RAMOS, Begoña; y Otros. Sanabria desde el Aula Activa de San Martín de Castañeda. Valladolid. Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Bienestar Social. 1989. 388 págs.

AYUNTAMNIENTO DE BURGOS. Parque de la Isla. Burgos. Caja de Ahorros del Círculo Católico. S. f. Folleto desplegable.

BERNARDO SÁNCHEZ, Justa; LÓPEZ NOZAL, César; VALDÉS AMADO, Ángeles (coordinadores). Gredos desde el Aula Activa de Navarredonda. Valladolid. Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Bienestar Social. 1987. 154 págs.

NIETO MARTÍN, José María; y Otros. La Sierra de Béjar desde el Aula Activa de Llano Alto. Valladolid. Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Bienestar Social. 1989. 365 págs.

ORTEGA GUTIÉRREZ, Domingo; TAMAYO TORNADUO, Juan José (coordinadores). Burgos, una ciudad para vivir. Burgos. Caja de Ahorros Municipal de Burgos. 1989. 150 págs.

PINTO CEBRIÁN, Miguel Ángel. Itinerario de la Naturaleza de Fuentes Blancas: Invertebrados comunes. Burgos. Diputación Provincial de Burgos. Departamento de Cultura, 1988. 189 págs.

PINTO CEBRIÁN, Miguel Ángel. Senda de la Naturaleza "Fuentes Blancas" (Burgos). Burgos. Junta de Castilla y León. Servicio de Educación Ambiental. 1990. 38 págs.


* ASOCIACIÓN DE GEÓGRAFOS ESPAÑOLES. II Jornadas de didáctica de la geografía. Burgos, 27, 28 y 29 de septiembre de 1991. Burgos. Asociación de Geógrafos Españoles. 1991. 200 págs. Cf. págs. 169-176. principio de página
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