BURGOS. DE ECONOMÍA AGRÍCOLA AL DESARROLLO INDUSTRIAL *






José Luis MORENO PEÑA


        El carácter tradicional predominantemente agrícola de Burgos ha dejado paso en los momentos actuales a una mayor participación de la industria y del sector terciario en el componente de la economía provincial, tanto si se considera el número de personas ocupadas como si se tiene en cuenta el valor económico generado por cada uno de estos sectores de actividad. Esta situación, aunque se ha consolidado en fechas relativamente recientes es, sin embargo, fruto no sólo de las implantaciones industriales generadas a partir de los años sesenta sino que responde también a las pautas inicialmente propuestas como objetivo en un proceso de equipamiento industrial que se remonta en sus orígenes a los últimos años del siglo XIX y a los primeros del actual.

        En relación con la evolución última de la estructura económica, en el conjunto de cuyas actividades la agricultura ha perdido importancia relativa, aunque en términos absolutos ha aumentado su valor, se han producido grandes trasvases de población hacia los lugares donde la industria y el sector servicios ofrecían trabajo, que fue ocupado en los años sesenta y setenta por los contingentes que abandonaban apresuradamente unos espacios rurales donde la mecanización hacía innecesaria a gran parte de la mano de obra hasta entonces empleada y cuyo elevado volumen constituía, además, un inconveniente con vistas a las transformaciones que en el umbral de la segunda mitad del siglo XX debían afrontar los campesinos españoles en su tránsito a agricultores.

        La agricultura sigue, no obstante, dando ocupación a una parte significativa de la población burgalesa, a la par que es una actividad que genera un importante volumen de ingresos. Las transformaciones que se han producido en ella a partir de la década de los sesenta son sustanciales y tienen un significado de modernización y de acción emprendedora por parte de los agricultores que frecuentemente no ha sido valorado en todo lo que supone de actitud permeable a las influencias del entorno y de esfuerzo.

        La incorporación de España a la Comunidad Europea les aboca ahora a una nueva reestructuración, no menos profunda, aunque sí de perspectivas más inciertas que la que fueron capaces de llevar a cabo en los últimos lustros para adaptarse a las pautas de unos planteamientos económicos nuevos, muy diferentes de los métodos y propósitos existentes hasta los años cincuenta. Frente a ellos la nueva orientación hacia una agricultura comercial y concebida con criterios empresariales de la rentabilidad supuso una auténtica mutación y demostró que los hombres de nuestros espacios rurales ni estaban faltos de espíritu emprendedor ni privados por la rutina de una mentalidad abierta y flexible ante las nuevas circunstancias, en contra de la idea tópica que se tiene de su carácter conservador, de su apego a los métodos tradicionales y de la supuesta rémora de sus actitudes opacas a las innovaciones y poco proclives a los cambios.

        El gran éxodo rural, al liberar tierras que pasaron a engrosar las explotaciones de quienes permanecieron en los pueblos, fue un elemento fundamental para hacer viable, con la mecanización, los cambios, imposibles anteriormente por el gran volumen de población campesina y, en relación con ello, por la atomización de las unidades de producción, de dimensiones muy exiguas.

DESEOS DE CAMBIO EN LOS COMIENZOS DE UN SIGLO.

        A principios del actual siglo se produjo en la ciudad de Burgos una situación de especial preocupación económica, planteada con ánimo de proyección hacia otros ámbitos de la provincia a través del propósito de poner en explotación sus recursos mineros, de potenciar la eficiencia de su agricultura y de mejorar las comunicaciones. En el marco definido por una ilusión de cambio socioeconómico que alentaba en una parte de las clases dirigentes, se manifestaría también un nuevo espíritu reivindicativo en el mundo de los trabajadores manuales mediante su adscripción a una serie de instituciones de nueva creación o a otras en las que, existiendo anteriormente, ahora se integran, englobables genéricamente en el calificativo de sociedades obreras. El "Congreso Agrícola y Minero" que se celebró en Burgos en 1902, y que se planteó como un escaparate de las producciones burgalesas de todo tipo, agrícolas, mineras, artesanales e industriales, es expresivo de aquel ambiente innovador y en parte también emprendedor, aunque los alientos pronto quedaron entrecortados.

        Al ser Burgos estrictamente dependiente de la producción agrícola, una vertiente de las preocupaciones económicas de principios de siglo se dirigió a la defensa de los intereses agrarios, fundamentados básicamente en los problemas del trigo y de la harina, pero donde también tuvieron cabida otros, como el interés suscitado por cultivos nuevos, entre los que la remolacha, con su papel de fuente para la obtención de azúcar, se presentaba con perspectivas halagüeñas tras la pérdida de Cuba. Junto a la agricultura y la industria el turismo fue la tercera de las preocupaciones que atrajo la atención de los burgaleses. Los deseos de convertir a la capital de la provincia en una atractiva e importante estación de veraneo se concretarían pronto en la configuración de una entidad de carácter público para su fomento.

UNA PRIMERA ETAPA DE INICIATIVAS INDUSTRIALES

        En este marco de iniciativas hay que situar la aparición de algunos proyectos plasmados en la creación de industrias nuevas, que marcaron un camino para otras implantaciones que se harán en décadas posteriores. Aunque escasas por su número fueron importantes por lo que representaron para la ciudad y, por ende, para la provincia, aparte de lo que algunas significaban de novedad. Tal carácter hay que apreciar en la constitución, en 1900, de la Sociedad Azucarera Burgalesa, con un capital social de tres millones de pesetas, repartido en 6.000 acciones de 500 pesetas, cuya suscripción se cubrió rápidamente con una demanda suplementaria para la adquisición de otras 18.000 acciones. Con ese impulso estableció muy tempranamente, en 1901, la primera fábrica de azúcar en terrenos inmediatos a la vía del ferrocarril y no lejos de su estación, en las proximidades del Hospital del Rey, en lo que años después sería principal polígono industrial burgalés, en el actual barrio del Pilar. También se constituía en ese mismo año de 1900 una entidad financiera, el nuevo Banco de Burgos.

        Otro sector objeto de interés fue el de las empresas dedicadas a la producción de energía, con lo que recibieron impulso en esos primeros años de siglo la "Compañía de Aguas", de Burgos, que había sido fundada en 1889, la "Electra de Castañares", que hizo posible el funcionamiento de las primeras instalaciones industriales a base de motores eléctricos, y el "Porvenir de Burgos", que construyó un salto de agua en Quintanilla-Escalada. Con todo, su incapacidad para garantizar un suministro suficiente y continuado constituyó un inconveniente para la industrialización burgalesa hasta que en 1935 se implantó la "Electra de Burgos, S. A.". También era un obstáculo la limitada disponibilidad de agua, solucionada solamente tras la construcción del pantano del Arlanzón en Pineda de la Sierra bastantes años después, entre 1929 y 1933. Con una capacidad de 20 millones de m3, debía abastecer a la ciudad de Burgos, regar 2.500 hectáreas y proporcionar fuerza a través de una central hidroeléctrica, para la que se estimó una capacidad anual de 10 millones de Kw-h. Junto a éste hubo otro proyecto de construcción de una central termoeléctrica, que se alimentaría con carbón de los cotos de Juarros y utilizaría para su funcionamiento el agua del embalse, en cuyas proximidades se levantaría.

        Hay que añadir los talleres y fábricas, con tradición anterior, de curtidos, calzado y la industria alimentaria, en la que destacaban las harineras, como "La Flor Burgalesa", en Villalbilla, que desde su constitución en 1875 fue incorporando cuantos avances técnicos proporcionaban los nuevos descubrimientos, y otras como las de pastas, chocolates y bebidas.

        No cambió, sin embargo, fundamentalmente el panorama productivo de la provincia, como no lo haría tampoco con la construcción de varias fábricas en las siguientes décadas, sobre todo en los años treinta y cuarenta, de cuando proceden algunas de las principales empresas burgalesas en la actualidad, como "La Cellophane Española", surgida en 1949, o la "Fábrica de Papel Moneda", de 1953, y otras ya desaparecidas pero que fueron importantes en su momento, caso de la "Sociedad Española de Sedas Artificiales" -SESA-, constituída en 1930. A ellas se sumó el desarrollo, sobre todo en la década de los cuarenta, de varias más, entre las que hay que destacar la "Textil Burgalesa" y "Fabril Sedera", entre las textiles, "Productos Loste", con anterior origen, "Campofrío", entre las alimentarias, e "Industrias Díez" así como varias químicas, que se amplían o surgen de nueva creación, entre las que cabe citar "Papelera del Arlanzón", "Química Burgalesa", "Industrial Castellana", "Valca", instalada en el valle de Mena en 1940, y FEFASA -en 1952-, después ENCE y más tarde Scott Miranda, "Química del Bayas" y REPOSA, que se asentaron en Miranda de Ebro.

        Burgos seguía siendo, a pesar de éstas y otras implantaciones industriales, esencialmente agrícola, y así se mantendría hasta la década de los sesenta, cuando, tras el plan de estabilización la política autárquica fue sustituída por nuevas directrices económicas, en cuyo marco sociedades extranjeras y españolas dirigieron en parte sus inversiones hacia puntos en los que el capital nacional no había hecho hasta entonces apenas acto de presencia. Al mismo tiempo se produjeron ampliaciones de empresas ya instaladas previamente en Burgos, frecuentemente asociándose a capital exterior para su expansión. Sólo a partir de ese momento se inició un cambio significativo en la estructura productiva burgalesa, en la que en 1960 la industria sólo representaba todavía el 21'8 por 100 del valor total de la producción provincial, en consonancia con una organización económica poco evolucionada y muy ruralizada, de lo que es expresiva la distribución de la población por sectores de actividad. En 1962 la agricultura ocupaba al 52'2 por 100 de la población activa, correspondiendo a la industria el 17'8 por 100, el 5 por 100 a la construcción y el 25 por 100 a los servicios.

        La declaración, el año 1964, de Burgos como Polo de Promoción Industrial, convertido en Polo de Desarrollo Industrial en 1969, puso en marcha una dinámica de cambios profundos. Fruto de esa etapa de transformaciones es el desarrollo adquirido por el sector industrial, que ha pasado a convertirse en pilar importante de la economía provincial.

        El proceso de expansión industrial se realizó de modo simultáneo a otro de grandes mutaciones en el mundo rural. A través de él, nuestros campos perdieron una gran parte de sus efectivos demográficos, que se trasvasaron en un flujo migratorio, de dimensiones desconocidas hasta entonces por su rapidez, hacia las regiones más industrializadas, hacia varios países de Europa Occidental y, en parte, hacia la capital provincial, hacia Aranda de Duero, donde también se instaló un Polo de Descongestión Industrial, que sumaba su influencia a la dinámica iniciada desde principios de siglo con la creación de varias fábricas -harineras, alcoholes, "Resinera Arandina", y más tarde, en 1942, la azucarera-, y hacia Miranda de Ebro, inicialmente favorecida por su nudo ferroviario y después potenciada por el establecimiento de varias fábricas, sobre todo desde la implantación de FEFASA, y más tarde apoyada en el polígono de localización industrial. Ese flujo migratorio tuvo el doble efecto de hacer posible la industrialización, aportando la mano de obra requerida por las fábricas, y de encauzar al mundo agrícola por una dinámica de modernización capaz de integrarlo en los circuitos de las nuevas pautas por las que se iba a regir la economía general del país.

        El resultado de todo ello ha sido un cambio profundo, reflejado en una progresiva implantación industrial y en una paralela pérdida relativa de la importancia de la agricultura, aunque en términos absolutos haya crecido su valor.

EL MUNDO RURAL EN LA NUEVA ESTRUCTURA DE LA ECONOMÍA PROVINCIAL

        Al final del proceso de cambios la agricultura ha pasado a representar tan sólo el 11'3 por 100 del producto interior bruto y el 16'5 por 100 del trabajo, frente al 40'5 y 35'7 por 100 respectivamente de la industria con la construcción, y el 48'2 y 47'8 por 100 del comercio y los servicios, según datos referidos al año 1989 recogidos del informe de la Cámara de Comercio de Burgos La economía burgalesa en cifras. 1993.

        Las tierras de cultivo ocupan, de acuerdo con las estimaciones referidas a 1993 tomadas de la misma fuente, 633.060 hectáreas, a las que hay que sumar 166.080 más de prados y pastizales y 618.630 de terrenos forestales y de eriales. Hay un predominio en el cultivo de los cereales, con importancia variable para los dos principales, trigo y cebada. Últimamente es este segundo cereal el que ocupa mayor extensión, con 267.231 hectáreas y una producción de 752.131 Tm. en 1992, seguido del trigo, con 183.798 hectáreas y 658.161 Tm., con tendencia a la disminución de la superficie, de modo que en 1993 se alcanzan las 230.000 has. y 990.000 Tm. de cebada y 172.000 has. y 770.000 Tm. de trigo.

        Considerable retroceso con respecto a épocas pasadas han experimentado las leguminosas para grano, que ya no son necesarias para alimentar al ganado de labor, sustituído por las máquinas, de modo que las 8.500 hectáreas dedicadas a su cultivo, con una producción de 6.800 Tm. en 1992 -4.000 has. y 6.000 Tm. 2n 1993-, se encuentran ya muy por debajo de la superficie asignada a un cultivo de reciente implantación en la provincia, el girasol, que en el año 1992 ocupó 44.500 has., con una producción de 48.000 Tm. -60.000 has. y 50.000 Tm. en 1993-. La extensión alcanzada por esta oleaginosa sobrepasa ampliamente a la de los forrajes, con 11.700 hectáreas, y con una producción de 425.000 Tm. en 1992 -12.000 has. y 425.000 Tm. en 1993-, que está en consonancia con un valor del subsector ganadero más bajo que el del agrícola, y que se encuentra, además, en estos momentos frente a unas perspectivas inciertas después de la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea.

        Es significativa también la producción de remolacha, 350.000 Tm., en 8.850 hectáreas -9.000 has. y 500.000 Tm. en 1993-, sobre todo en los regadíos de la comarca Bureba-Ebro, en los de la Ribera del Duero y en los valles del Arlanzón y del Arlanza, en los que se le dedica entre el 25 y el 40 por 100 de la superficie. No obstante su desarrollo actual, las perspectivas a corto plazo son poco favorables por los problemas derivados también en este caso de la integración de España en el Mercado Común Europeo.

        Especial importancia adquiere asimismo la patata en la comarca de las Loras, donde, aprovechando los terrenos arenosos de las combes se dedica buena parte del terrazgo a la producción de este tubérculo para siembra. En conjunto se dedicaron 7.500 has. en la provincia, con una producción de 204.000 Tm. -6.000 has. y 210.000 Tm. en 1993-.

        El viñedo, sometido al vaivén de alternativas cambiantes desde finales del siglo XIX, pero con el denominador común de un retroceso continuado hasta la década de los ochenta, ha entrado recientemente en una fase de expansión en el sur de la provincia, donde, con el doble trasfondo del interés suscitado por el establecimiento de la denominación de origen "Ribera del Duero" y las perspectivas, que se presagian halagüeñas, para la comercialización de sus vinos en Europa, se ha pasado a un proceso de replantación de vides y de reorganización de bodegas, a cuya cabeza, y junto a algunas constituídas como cooperativas, inician el carácter innovador las más modernas instalaciones de la arandina "Torremilanos".

        Esta agricultura se practica por una población agrícola mucho más reducida que la de épocas pasadas. La estructura de la propiedad rústica sigue conservando, no obstante, el panorama de una gran atomización, de lo que es expresivo el valor, que no llega a seis hectáreas, que por término medio corresponden a cada propietario. Además se encuentran muy fragmentadas, como reflejan las 0'32 hectáreas que como promedio miden las parcelas que se aportan para la concentración parcelaria. El tamaño resultante en los lugares en que se ha llevado a cabo sigue siendo pequeño, de 2'21 hectáreas por parcela, consecuencia de la gran división que conserva la propiedad, debido a que muchos emigrantes mantienen minúsculos patrimonios territoriales en sus lugares de origen. Tienen para ellos un valor fundamentalmente sentimental pues por sus exiguas dimensiones carecen de importancia económica.

        La explotación es, en cambio, de dimensiones sensiblemente mayores, con unos valores medios próximos a las 30 has., porque los agricultores que permanecieron en los pueblos engrosan las tierras de su propiedad con otras, llevadas en renta, de familiares y antiguos convecinos. Es el único modo de poder llegar a unos umbrales suficientes para dar ocupación a la maquinaria, que hoy realiza las tareas agrícolas con rapidez y eficiencia y con una comodidad en la que ni con la más fantástica de las imaginaciones habrían podido pensar los campesinos de hace treinta o cuarenta años, cuando su vida era una suma tal de dureza y de privaciones que ya resulta igualmente difícil de imaginar por quienes no lo han conocido directamente. Al mismo tiempo, la explotación ha tendido a simplificarse cada vez más, y el monocultivo cerealístico domina de modo absoluto la dedicación de la mayoría de las unidades de producción, dentro de unos esquemas definidos por el propósito de abaratar costes y de asegurar beneficios.

        Pero también hay empresas agrícolas más polifacéticas, que diversifican sus cultivos, incluídos entre ellos los de regadío, y añaden, a veces, una orientación ganadera. Se encuentran a la cabeza de ellas algunas grandes fincas, con explotación compleja, que multiplican los aprovechamientos y que, constituídas con criterios propios de una sociedad industrial, intervienen también en la comercialización de sus productos. Este carácter tienen granjas como la de "Báscones del Agua", que forma parte de un conglomerado de empresas agroganaderas distribuídas por varias provincias, que incluye, además, fábricas de piensos, mataderos industriales y centrales lecheras, una de ellas, CLESA, en la ciudad de Burgos. Con una orientación semejante, aunque más restringida al ámbito provincial, ha destacado "Retortillo", que, basándose en una cuidadosa selección de vacuno para leche, llegó a obtener una apreciada producción, objeto de tratamiento en la misma granja, dotada también de circuito propio para su distribución en los mercados que la acercan al ciudadano. La principal de estas fincas es "La Ventosilla", compleja explotación agropecuaria, que conserva una extensa porción de monte y reparte sus esfuerzos productivos entre aprovechamientos cinegéticos, con vedados para la práctica de la caza, criadero de perdices, cría de ganado selecto ovino y vacuno de leche, agricultura al servicio de su dedicación ganadera y cultivos agrícolas de regadío, en grandes superficies, a lo que se ha añadido recientemente la plantación de doscientas hectáreas de viñedo, desarrolladas en el contexto de las nuevas posibilidades abiertas a los vinos de la Ribera del Duero, lo que le permitirá incorporar una marca propia a su mercado floreciente. Corresponden a un tipo de agricultura moderna, muy tecnificada, dirigida por personal altamente cualificado y que da ocupación a gran número de personas, superior al que con superficies similares o mayores no ya sólo trabaja la tierra sino que incluso vive en cada uno de la mayor parte de los pueblos de la provincia.

        Haremos una referencia, para concluir este apartado, a la desigual distribución en la participación de los subsectores agrícola, ganadero y forestal por el territorio provincial. Utilizando como unidades espaciales las correspondientes a las comarcas agrarias definidas por el Ministerio de Agricultura, se puede señalar un predominio agrícola en las de Bureba-Ebro, La Ribera, Arlanza, Pisuerga, Páramos y Arlanzón, una orientación netamente forestal en la de Demanda, y una imbricación de aptitudes agrícolas y de pastos, con participación forestal, en la de Merindades.

EL PAPEL DE LA INDUSTRIA EN LA ECONOMÍA BURGALESA.

        Desde los años sesenta hasta la actualidad ha crecido la participación de la industria en la economía burgalesa. El punto de partida de esta tendencia hay que situarlo en la política industrializadora de los "polos de desarrollo", la cual tuvo para Burgos el significado de comienzo de un proceso más largo que el tiempo de vigencia de las facilidades que se concedían para la instalación o ampliación de empresas. Las condiciones económicas emergentes de la crisis de los años setenta provocaron, paralelamente al reajuste ante la nueva situación, un proceso de desindustrialización que causó fuerte mella en el conglomerado industrial burgalés, afectando a un crecido número de empresas, como Taglosa, Inoxa, Maga, Eucalsa, Bakymet, Ferro Omes, Metalúrgicas del Ubierna, Bigar, Bauwer, Auto-Agrícola, Textiles Arnabat, Comanche, Blowtherm, Urisa, Issa, Inpresa, Cyfisa, Camps, Loste y un largo etcétera, cuya enumeración haría demasiado prolongada esta lista. Pero a pesar de los estragos, manifestados en el desmantelamiento de un crecido número de fábricas, debidos a la larga persistencia de los efectos de la crisis, se ha mantenido, aunque haya sido con altibajos y ritmo lento, el signo de cambio en la estructura de la economía burgalesa, dominada hoy netamente por las actividades de la industria y de los servicios.

        El valor total de la producción industrial ha ascendido en 1989 a 453.112 millones de pesetas, a los que corresponde un valor añadido bruto de 180.104 millones, según recoge la Cámara de Comercio de Burgos en su informe La economía burgalesa en cifras. 1993, de donde proceden los datos que se citan a continuación. El número de puestos de trabajo que proporciona es de 45.812.



INDUSTRIA BURGALESA. PRODUCCIÓN POR SECTORES. 1989.
  Valor total V.A.B. * Empleos
Prod. energía y agua 31.495 16.157 51'30 1.276
Minerales metálicos 4.196 1.288 26'20 283
Min. y prod. no metálicos 16.899 7.456 44'12 1.769
Productos químicos 33.491 11.320 33'80 2.250
Prod. metálicos y maquinaria 53.286 26.190 49'15 8.131
Material de transporte 8.171 3.530 43'20 860
Prod. alimenticios y bebidas 121.931 28.166 23'10 7.467
Textil, cuero y calzado 25.249 10.453 41'40 4.298
Papel 17.343 7.440 42'90 1.779
Madera, corcho y muebles madera 14.343 5.737 40'00 2.682
Caucho, plásticos y o. manufactur. 55.163 29.150 52'84 4.333
Construcción e ingeniería 70.825 33.217 46'90 10.684
TOTAL 453.112 180.104 39'70 45.812
(*) % V.A.B. sobre el valor de la producción (cifras en millones de ptas.)
FUENTE: CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA DE BURGOS: La economía burgalesa en cifras. 1993.



        La industria burgalesa se concentra sobre todo en tres emplazamientos, la ciudad de Burgos, Aranda de Duero y Miranda de Ebro, que, si bien tienen larga trayectoria temporal en este sector de actividad, deben a mecanismos que han actuado en fechas recientes la preeminencia que a nivel provincial ejercen. Dos circunstancias han influído de manera principal. Por un lado fue la política industrializadora de los años sesenta, de la que se derivaron beneficios y facilidades directas para la implantación de empresas y la construcción de fábricas en Burgos y en Aranda de Duero, a partir de sendos "Polos", en cuyo contexto se hicieron los primeros equipamientos para poder ofrecer superficies amplias de suelo industrial. En segundo lugar hay que considerar un factor de situación, tanto en la capital de la provincia como en Miranda de Ebro y en Aranda de Duero, favorecidas por la facilidad de las comunicaciones, por ferrocarril y carretera, que las cruzan en dirección a Francia, así como por su cercanía al País Vasco y su relativa proximidad a Madrid, en cuyas líneas de flujos se interponen.

        La capital de la provincia concentra el 47 por 100 de los establecimientos industriales, el 60 por 100 del empleo y el 61 por 100 de la potencia instalada. A notable distancia figura Miranda de Ebro, con valores para los mismos conceptos del 11 por 100, 11 por 100 y 19 por 100. En Aranda se localizan el 10 por 100 de los establecimientos y el 15 por 100 y 11 por 100 respectivamente del empleo y de la potencia instalada. Por el resto de la provincia se distribuyen el 32 por 100 de los establecimientos industriales y el 14 por 100 y 9 por 100 del empleo y de la potencia instalada.

        A la cabeza de los subsectores se encuentran por su valor la industria alimentaria, la química y las producciones metálicas y de maquinaria. La industria alimentaria destaca por su valor total, 121.931 millones de pesetas, por su valor añadido bruto, 28.166 millones de pesetas, por el número de empleos que proporciona y por tener en Burgos algunas de las mayores empresas del ramo en España, caso de "Campofrío", en la elaboración de productos cárnicos, y del "Grupo Pascual", dedicado primordialmente, aunque no exclusivamente, a la preparación de productos lácteos, empresas que no son las únicas importantes en este ramo. Destacan también las dedicadas a la elaboración de pastas, en Burgos y Briviesca principalmente, y las de bebidas, en Burgos. La industria química, el valor de cuya producción asciende a 105.997 millones de pesetas, y a 47.910 millones su valor añadido bruto, tiene tres centros importantes en Burgos, Miranda de Ebro y Aranda de Duero, con presencia destacada para las papeleras, plástico y caucho. Las transformaciones metálicas, que proporcionan un volumen importante de trabajo, se asientan sobre todo en la capital provincial. La industria textil, una vez decaída la de la ciudad de Burgos, tiene actualmente su principal centro, también negativamente afectado por la dura competencia a que se enfrenta, en Pradoluengo, donde la fabricación de paños posee una larga tradición. Hay que citar también las industrias de curtidos y de la piel, que a sus centros tradicionales de la capital añadieron en fechas recientes una expansión de esta actividad en Belorado. En la comarca serrana de la "Tierra Pinariega" la abundancia de materia prima favoreció desde siglos pasados el desarrollo de la actividad maderera, que tiene hoy continuidad en el trabajo de numerosas serrerías.

        Señalemos, para concluir, que la industria burgalesa se caracteriza por una notable diversificación de fabricaciones y por una alta vocación exportadora de sus producciones, por encima de la media nacional y regional, a pesar de los altibajos de su tasa de cobertura experimentados en los últimos ejercicios como consecuencia del mayor crecimiento de las importaciones que el de sus ventas en el exterior experimentado varios años. Las transacciones se realizan principalmente con los países de la C.E.E., de donde procede el 92 por 100 de nuestras compras y adonde se dirige el 77 por 100 de las exportaciones.



EL COMERCIO EXTERIOR EN LA PROVINCIA DE BURGOS (millones de pesetas)
 
1988 1989 1992 1993 88/89 90/91 91/92
exportaciones
BURGOS 55.621 59.757 62.252 84.106 7'44 -1'75 13'03
ESPAÑA4.686.376 5.257.628 6.605.667 7.982.705 12'19 10'33 6'10
% BURGOS/ESPAÑA 1'19 1'14 0'99 1'05 -4'20 -10'95 6'53
importaciones
BURGOS 39.353 55.368 82.296 117.168 40'59 12'29 11'16
ESPAÑA 7.039.516 8.458.361 10.205.013 10.482.689 20'16 8'50 5'51
% BURGOS/ESPAÑA 0'56 0'65 0'81 1'12 16'07 3'50 5'35
índice de cobertura
BURGOS 141'23 107'93 79'29 71'78 -23'58 -12'50 1'69
ESPAÑA

66'57 62'16 64'73 76'15 -6'62 1'69 0'56
FUENTE: CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA DE BURGOS: Informe anual. 1994.




EL COMERCIO EXTERIOR EN LA PROVINCIA DE BURGOS POR ÁREAS GEOGRÁFICAS. 1993 (millones de pesetas
  EXPORTACIONES   IMPORTACIONES  
  VALOR % TOTAL VALOR % TOTAL
C.E.E. 64.797'11 77'04 108.214'03 92'36
E.F.T.A. 2.689'96 3'20 3.096'05 2'641
RESTO O.C.D.E. 5.336'44 6'34 1.737'39 1'48
TOTAL O.C.D.E. 72.823'51 86'59 113.047'47 96'48
RESTO EUROPA 1.916'66 2'28 1.151'66 0'98
ASIA (sin Japón) 4.470'73 5'32 529'53 0'45
ÁFRICA 2.164'22 2'57 2.140'02 1'83
HISPANOAMÉRICA 2.695'94 3'21 299'00 0'26
OTROS 35'44 0'04 - -
TOTAL 84.106'50 100'00 117.167'68 100'00
FUENTE: CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA DE BURGOS: Informe anual. 1994




EL COMERCIO EXTERIOR EN LA PROVINCIA DE BURGOS POR GRUPOS DE PRODUCTOS. 1993 (millones de pesetas
  EXPORTACIONES   IMPORTACIONES  
  VALOR % TOTAL VALOR % TOTAL
ALIMENTACIÓN 6.775'65 8'06 21.768'58 18'58
PROD. MINERA, IND. QUÍMICA 8.418'00 10'01 20.092'88 17'15
PLÁSTICOS. CAUCHO 31.282'13 37'19 34.293'95 29'27
PIEL Y CALZADO 1.184'48 1'41 747'30 0'64
IND. TEXTIL 1.306'21 1'55 2.298'73 1'96
MADERA Y PAPEL 2.661'04 3'16 4.025'57 3'44
CONSTRUCCIÓN 986'24 1'17 726'10 0'62
METALES 13.289'20 15'80 15.578'31 13'30
MAQUINARIA, MAT. TRANSPORTE 15.236'41 18'12 15.256'03 13'02
MUEBLES Y OTROS 2.967'16 3'53 2.380'26 2'03
TOTAL 84.106'50 100'00 117.167'68 100'00
FUENTE: CÁMARA DE COMERCIO E INDUSTRIA DE BURGOS: Informe anual. 1994.



* Historia 16 de Burgos. Burgos. Diario 16 de Burgos. 1993. 1.086 págs., cf. págs. 939-950..     principio de página
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