BURGOS. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL ESPACIO ADMINISTRATIVO. *






José Luis MORENO PEÑA


        La provincia de Burgos se corresponde casi exactamente con el espacio definido en el decreto de 30 de noviembre de 1833, por el que se trazó el mapa administrativo español, que ha subsistido, con muy escasas modificaciones, hasta la actualidad. Dura y largamente criticado tanto en el momento de su puesta en ejecución como posteriormente durante bastantes años a lo largo del siglo XIX, se le reprochaba, por parte de unos, su carácter histórico, mientras otros manifestaban su repulsa por considerarlo ahistórico. Arraigó, no obstante, plenamente en la conciencia social, de modo que la pertenencia provincial es hoy el primer signo de identidad habitualmente expresado. Han existido, y subsisten, otras compartimentaciones del territorio nacional, de índole diversa, como la eclesiástica, que en épocas pasadas se desbordaba hacia otros aspectos de la vida social y económica, y tenía así una repercusión mayor que en nuestros días en la organización territorial.

        La división provincial de 1833 no fue fruto de una concepción surgida con carácter de novedad. Desde los primeros años del siglo XIX había, por el contrario, antecedentes, inspirados por un deseo de dar racionalidad a una compartimentación territorial muy compleja y complicada, como era la entonces vigente "división de Floridablanca". En todos los intentos de organización de un nuevo mapa español aparecerá Burgos, con este nombre o con otra denominación, como ente dotado de personalidad en que se vertebra un espacio coincidente, en líneas generales, con el actual marco provincial.

        La articulación reciente del territorio español en comunidades autónomas, que en parte recogen los escenarios inaprensibles de otras entidades históricas, no ha supuesto un corte en la vigencia de las demarcaciones provinciales, que conservan la funcionalidad originariamente prevista.

BURGOS, DEL CONDADO A PROVINCIA FISCAL.

        El nombre de Burgos para referirse a un entorno espacial distinto y más amplio que el propio de la ciudad vinculada al conde Diego Rodríguez se remonta a los últimos años del siglo IX. Desde el primer cuarto del siglo X las referencias individualizadas a un condado de Burgos se funden, según señala G. Martínez Díez, con las del condado de Castilla, dirigido desde Burgos, que se identifica como su cabeza, hasta bien entrado el siglo XI. Al reestructurarse entonces el condado se crearon como nuevas demarcaciones administrativas las merindades, para una de las cuales, la Merindad Mayor de Castilla, ejercerá Burgos el papel de capitalidad. Su ámbito jurisdiccional, que tuvo vigencia hasta el siglo XVI, y en algunos aspectos hasta el XVIII, abarcaba unos 30.000 km2, repartidos entre las actuales provincias de Burgos, Cantabria, Palencia, Valladolid y algunos territorios de León, Soria, Álava, Rioja y Asturias.

        Con su fragmentación en otras demarcaciones aparece desde principios del siglo XVI el nombre de provincia de Burgos para designar a uno de esos distritos, que tenían una función esencialmente fiscal. Dada su gran extensión, se subdividía, a su vez, en tres partidos, la provincia de Burgos, la de Trasmiera y la de las Tierras del Condestable. Se extendían, como ha escrito G. Martínez Díez, por la hoy provincia de Cantabria, engrosada con los concejos asturianos del Valle de Riba de Deva y el de Peñamellera de Arriba y Abajo; por varios pueblos del este de Palencia; por el sector noroccidental de la provincia de Soria; por la mayor parte de La Rioja, incluída toda su área occidental, además de otros enclaves en la parte centro meridional y en el este; por Vizcaya, donde era burgalés Villaverde de Trucios. También comprendía un pequeño sector en el norte de Segovia y con carácter discontínuo enclaves de las Tierras del Condestable en Palencia y Zamora. Quedaban, al mismo tiempo, fuera del ámbito burgalés algunos territorios hoy burgaleses, como las jurisdicciones de Valdebezana, Puentedey, Bricia y Santa Gadea, en el noroeste, que debían de pertenecer, según estimación de G. Martínez, a la entonces provincia de Toro. Dentro de Valladolid quedaba Valles de Palenzuela, y en Soria o Segovia las tierras situadas al sur del Duero, excepto Fuentenebro, Berlangas de Roa, Nava de Roa, Campillo de Aranda, Torregalindo, Fuentespina, Vadocondes, Fresnillo de las Dueñas y La Vid. A Soria pertenecía, además, Zuzones, como dependencia de La Vid, y Peñaranda de Duero, juntamente con los núcleos de su jurisdicción.

        En total, los territorios de la demarcación de Burgos abarcaban unos 21.000 km2, en los que vivía una población que sobrepasaba los cuatrocientos mil habitantes, lo que constituía un elemento de consideración muy importante, puesto que la casi única funcionalidad de esta división era de carácter fiscal y la recaudación tenía como base el encabezamiento.

HACIA LA PROVINCIA COMO ENTE ADMINISTRATIVO TERRITORIAL.

        El siglo XVIII, tras la instalación de la dinastía borbónica en el trono de la Corona española, introdujo la idea nueva de atribuir a las circunscripciones territoriales otras competencias administrativas, políticas y judiciales, además de las de carácter fiscal. En el marco de este planteamiento se creaba en 1718 la intendencia de Burgos, que comprendía la anterior provincia del siglo XVII, a la que se agregaban Vizcaya y Álava. Su vigencia no fue larga, puesto que las dos provincias vascas ya constituían, juntamente con Guipúzcoa, otra intendencia cuando en 1785 se procedió a la tarea de reorganización del mapa español.

        Inspirada por el conde de Floridablanca, ministro de Carlos III, respondía al propósito de que se clarificasen y ordenasen todas las peculiaridades jurídicas que por efecto de la larga tradición histórica habían pasado a definir, por acumulación, a toda clase de entidades territoriales. Al decreto de 22 de marzo de 1785, por el que se solicitaba información a los intendentes siguió la elaboración de una pormenorizada descripción de la situación jurisdiccional y administrativa de las distintas regiones del reino. Fue publicada en 1789 con el título de España dividida en provincias e intendencias y subdividida en partidos, corregimientos, alcaldías mayores, gobiernos políticos y militares, así realengos como de órdenes, abadengo y señorío, obra formada por las relaciones originales de los respectivos intendentes del Reyno, a quienes se pidieron de orden de S. M. por el Exmo Sr. Conde de Floridablanca, y su ministerio de Estado en 22 de marzo de 1785, con un nomenclator, o diccionario de todos los pueblos del Reyno, que compone la segunda parte.

        La provincia de Burgos ocupaba unos 21.000 km2, en los que se distribuían las catorce circunscripciones, de denominación diversa, que se expresan a continuación:

        1. Partido de Burgos, que comprendía el "Alfoz y Jurisdicción de Burgos", y las "Jurisdicciones de Río Ubierna" y de "Saldañuela", así como dos Valles, el de "San Vicente" y el de "Sedano"; 2. Partido de la Bureba y su Merindad, que comprendía el "Partido de la Bureba" y las siete "Cuadrillas de Caderechas", "Cameno", "La Vid", "Prádano", "Quintanilla San García", "Rojas" y la de "Santa María Ribarredonda"; 3. Partido de Can de Muñó, dividido en la "Abadía y Jurisdicción de Lerma", "Jurisdicción de Lara", "Jurisdicción de Quintanilla Somuñó" y "Jurisdicción de Salas de los Infantes"; 4. Partido de Castilla la Vieja en Burgos, integrado por la "Jurisdicción de Medina de Pomar", la "de Villalba de Losa" y el "Valle de Tobalina; 5. Partido de Castilla la Vieja en Laredo, que incluía la "Junta de Puente Dei", "Jurisdicción de Espinosa de los Monteros, "Jurisdicción de los Montes del Pas", "Jurisdicción de San Zadornil" y "Merindad de Cuesta Urría"; 6. Partido de Castrogeriz, dividido en "Jurisdicción de Haza de Siero" y "Valle y Cuadrilla de Santibáñez"; 7. Partido de Juarros, dividido en "Partido de Juarros", "Jurisdicción de Juarros y la Mata", "Hermandad de Montes de Oca" y "Jurisdicción de Villafranca Montes de Oca"; 8. Partido de Miranda de Ebro, con el "Condado de Treviño", dividido en cuatro Cuadrillas, "Cuadrilla de Abajo" y las de "Río Somo Ayuda", "Val de Lauri" y "Val de Tovera"; 9. Partido de Villadiego, dividido en "Jurisdicción de Villadiego" y en ocho Cuadrillas, las de "Amaya", "Cañizal", "el Condado", "Odra", "Olmos", "el Tozo", "Sandoval" y "Val de Lucio"; 10. Corregimiento de las Merindades de Castilla la Vieja, con capital en Villarcayo, y compuesta de "Merindad de Castilla la Vieja", dividida en Partido de Campo y Partido de Horna, "Merindad de Losa", compuesta por las Juntas de Aforados, de la Cerca, de Oteo, de Rioseria, de San Martín, de Traslaloma y por la Merindad de Montija; "Merindad de Sotoscueva", dividida en seis partidos, el de Cornejo, las Cinco Villas, la Sonsierra, el del Valle de Sotoscueva, el de Valdedobres, el de Villamartín y la Merindad de Valdeporres, y "Merindad de Valdivielso", integrada por el Partido Alto, el de Abajo y el de Arriba y por el Valle de Manzanedo; 11. Partido de Aranda, formado por "Comunidad y Tierra de Roa", "Concejo de San Leonardo", "Jurisdicción de los Arauzos", las de "Espeja", "Hontoria" y "Torregalindo" y por "Valle de Valdelaguna"; 12. Partido de Laredo, con "Abadía de Santander", "Abadía de Santillana", "Alfoz de Bricia", "Alfoz de Lloredo", "Alfoz de Santa Gadea", "Hoz de Arreba", "Junta de Parayas", "Junta de Sámano y Castrourdiales", "Jurisdicción de Cartes", las de "Santander", "Santillana", "Torrelavega", "Marquesado de Argüeso", "Merindad de Trasmiera", dividida en cinco Juntas, las de Boto, Cesto, Cudeyo, Ribamontán y Siete Villas, "Provincia de Liébana", dividida en varios Valles, con la Junta de Ordunte y Valle de Penagos, y "Valle de Peñamelera", en el que se agrupaban las jurisdicciones de otros diecinueve valles; 13. Partido de Logroño, con la "Jurisdicción de Ocón" y el "Valle de Ezcaray"; y 14. Partido de Santo Domingo, dividido en "Concejo de Santa Cruz, Soto y Garganchón", "Junta de Valpierre" y "Valle de San Millán de la Cogolla".

        Quedaban englobadas en estas circunscripciones más de 1.700 entidades de población, de categoría y denominación diversas -ciudades, villas, lugares, aldeas, barrios, cotos redondos, granjas, valles y despoblados-, en consonancia con el carácter complejo de las relaciones establecidas por una historia plurisecular. Eran, fundamentalmente las mismas que se adscribían a la provincia de Burgos del siglo XVI, con alguna ligera rectificación, como la transferencia a Burgos del santanderino Tresvieso y de los anteriormente pertenecientes a Toro Santa Gadea, Arija, Bricia, Valdebezana y Puentedey, así como los riojanos lugares de Abalos y San Vicente de la Sonsierra. Estas agregaciones suponían en conjunto un incremento de unos 250 km2 en la superficie provincial burgalesa.

        Como se desprende de la anterior enumeración el ámbito geográfico del Burgos de finales del siglo XVIII seguía siendo sensiblemente mayor que el actual, pues se extendía por tierras de las después también provincias de Santander y Logroño, e incluía algunas poblaciones que con la división provincial de 1833 se segregaron, como es el caso de los municipios de Astudillo, San Cibrián de Buena Madre y Valbuena de Ríopisuerga, que pasarían a Palencia. Seguían bajo jurisdicción de provincias limítrofes algunos otros municipios que hoy integran el territorio burgalés, ya citados anteriormente, como La Vid y Zuzones, entonces pertenecientes a Soria, y varias localidades del Partido de Peñaranda, que eran de Segovia, lo mismo que Milagros, Pardilla y Santa Cruz de la Salceda, en el partido de Montejo; y Adrada de Haza, Castrillo de la Vega, Fuentecén, Fuentemolinos, Haza, Hontangas, La Sequera de Haza, Valdezate, Fuentelcésped, Fuentelisendo, Moradillo y Hoyales de Roa, del Partido de Haza.

        El nombre de Castilla, que figura como denominación de algunos de estos distritos, situados en sectores del norte de la provincia, no se aplica a otros ámbitos territoriales de carácter más general, haciendo aquí referencia a unos espacios que en los primeros tiempos de la Reconquista se erizaron de fortalezas en esa tierra montañosa.

        Esta división territorial de España, que estuvo vigente, con algún breve paréntesis, hasta 1833, adolecía de inconvenientes, como la complejidad de su entramado jerárquico, el entrecruzamiento de derechos, jurisdicciones y poderes institucionales, y su complicada articulación espacial, pues, si bien en algunos casos existía continuidad física entre los diversos integrantes de cada una de las circunscripciones, en otros muchos las diferentes partes de una misma demarcación se encontraban separadas, había numerosos enclaves de unas en otras y presentaban una gran imbricación, aunque estuviesen alejadas, produciéndose, incluso, solapamientos de difícil clarificación.

        Por todo ello, con la llegada del siglo XIX, en medio del cúmulo de cambios legislativos e institucionales que trajo consigo, el Estado se planteó entre sus preocupaciones la de la remodelación del mapa administrativo con el diseño de una división territorial de España más simple, clara y racional, al servicio de la implantación del nuevo modelo político y en aras de una mayor eficacia.

LA EFÍMERA PREFECTURA DE BURGOS EN LA DIVISIÓN NAPOLEÓNICA.

        Entre los aspectos de la intervención francesa en España se incluye un proyecto de nueva regionalización, que tuvo plasmación real en la sustitución, por decreto de 4 de mayo de 1810, de la "división de Floridablanca" por una "división en departamentos", siguiendo el esquema de Francia.

        Uno de los treinta y ocho distritos creados fue el que, propuesto con el nombre de departamento de Arlanzón, se llamó finalmente prefectura de Burgos, que presentaba diferencias significativas respecto a los límites y extensión anteriores y posteriores de la provincia. Se la dotaba de universidad y audiencia y debía coincidir con ella también la diócesis. Estaba dividida en tres subprefecturas, la de Burgos, la de Logroño y la de Calahorra. Se extendía por el centro de la actual provincia, con prolongación por lo que después sería la de Logroño. Quedaba, en cambio, excluído el norte, que se integraba en la nueva provincia de Santander, a la que se adscribía, como subprefectura de Villarcayo, el prístino espacio burgalés de las "Montañas de Burgos". En el sur, la merma correspondía al territorio que con el nombre de subprefectura de Aranda de Duero se integraba en la provincia de Valladolid. La superficie total de la prefectura de Burgos ascendía a unos 11.000 km2.

        Pero los franceses fueron expulsados y abolida su obra legislativa, que tan fuerte y rápido impulso había recibido en los cortos años de su presencia dominadora en España. En medio de la ruina absoluta del edificio que tan apresuradamente habían erigido, también la articulación territorial se vino abajo, de modo que fueron efímeros los efectos de esta división, cuya definición de límites se había enfrentado al insuperable problema de ausencia de una cartografía adecuada, pues los mapas disponibles, los de Tomás López, resultaban imprecisos. Como, además, apenas si había tenido tiempo de entrar en vigor tampoco había motivos para que dejase huella profunda, por lo que pronto cayó en el olvido.

LOS INTENTOS DE REGIONALIZACIÓN SURGIDOS DE LAS CORTES DE CÁDIZ.

        No cupo mejor suerte a otros intentos similares emprendidos en esas mismas fechas por los españoles, que, reunidos en las Cortes de Cádiz, idearon su propio modelo de articulación territorial para sustituir el mapa de Floridablanca por otro, en el que, conservándose la denominación de provincias, éstas tenían ya, por sus principios inspiradores, por su configuración espacial y por su funcionalidad gestora, un carácter muy distinto de las de la España dieciochesca.

        El mandato para iniciar los trámites tendentes a la nueva división administrativa se había aprobado por los diputados en 1811. El precepto recogido en el artículo 11 de la Constitución establecía que "se hará una división más conveniente del territorio español, luego que las circunstancias políticas de la nación lo permitan". Debía conducir a una regionalización nueva, en la que las razones históricas o historicistas habían de doblegarse ante los imperativos de la eficacia, aun cuando en el momento de iniciar el proceso se partiera de la heredada y preexistente. Como en el caso de la división de corte napoleónico también ésta tuvo breve vigencia, aunque fue importante por cuanto significó de arranque de un proceso, al que seguirán dos etapas más de informes y estudios para su puesta en práctica, la del "Trienio Constitucional" de 1820-1823, y la finalmente concluída con éxito, y consolidada, en 1833.

        En cumplimiento del precepto introducido por las Cortes en la Constitución se emprendieron los trámites de elaboración del proyecto, por iniciativa de las propias Cortes, en 1813, cuando, ya casi evacuado todo el territorio nacional por las tropas de Napoleón, se consideraba que se daban circunstancias idóneas. Tras las consultas e informes de diversos organismos, un marino y amante de la geografía, Felipe Bauzá, recibió el encargo de hacer el proyecto de la nueva división, para la que formuló una propuesta que contemplaba la existencia de 44 provincias, reducidas después a 39. Se agrupaban según su extensión, población y riqueza en tres categorías, correspondiendo a Burgos la segunda, por aplicación de dichos criterios y por el hecho de ser una de las que "siempre se han manejado por sí solas".

        El intento fue abortado por el regreso de Fernando VII a España. Se ensordeció con su retorno al trono la idea hasta que en 1820, instaurado nuevamente un gobierno constitucional, emprendió de manera inmediata entre sus tareas, una vez más, la de definir un nuevo mapa administrativo, para el que el rey reconoció en su declaración institucional ante las Cortes el carácter de importancia preeminente. Así se llegó al decreto de 27 de enero de 1822, por el que se establecía una nueva regionalización de España. Hubo que superar limitaciones de carácter práctico para hacerlo rápida y adecuadamente, porque, como se ha señalado, la cartografía disponible era incorrecta e imperfecto, además, el conocimiento de la población, elementos ambos que se consideraban de suma importancia a la hora de trazar los nuevos límites.

        En el proyecto, del que Bauzá seguía siendo el principal inspirador, se contemplaba, además, no sólo la división política, sino también la eclesiástica, la judicial, la militar y la económica. Al pasar a la Comisión de las Cortes, en 1821, se modificó, aumentándose las 47 provincias previstas a 51, entre las que se incluía, en las nuevas, Palencia, se transferían algunos territorios de Burgos a Santander, que, como "provincia marítima", ya se había previsto por el reajuste que, en el marco de la división tradicional del Antiguo Régimen, se había hecho en 1799, y se proponía para la de Burgos el nombre de Castilla.

        Pero muy pronto, y una vez más antes de que tuviera tiempo de ser experimentada, la obra se frustró porque, tras recobrar sus poderes con la intervención de ejércitos extranjeros, Fernando VII volvió a declarar en 1823 la abolición de leyes y decretos promulgados durante la vigencia del Trienio Constitucional, de modo que de nuevo el mapa de Floridablanca volvía a definir las relaciones territoriales desde el punto de vista administrativo.

LA CONFIGURACIÓN DE LA PROVINCIA ACTUAL POR LA DIVISIÓN DE 1833.

        La "división de Javier de Burgos", de 1833, dio lugar a la configuración de la actual provincia de Burgos. Experimentó modificaciones importantes con respecto a la superficie y los límites de la del siglo XVIII, de la que se partía. Surgió, por segregación, en el norte, como provincia, Santander, formada en gran parte a expensas de Burgos, que perdió el extenso partido de Laredo. Por el este se produjo el deterioro de las tierras del partido de Logroño, en beneficio de la también nueva provincia del mismo nombre, en la que se integraron, además, el partido de Santo Domingo y la ciudad de Nájera, que pertenecía al de Juarros. Por el sur, Burgos se vio incrementado con la casi totalidad del partido de Peñaranda y los de Haza y Montejo, a costa de Segovia. Procedente de Soria, se incorporó La Vid y Zuzones, al tiempo que en el oeste la parte occidental del partido de Castrojeriz pasaba a Palencia.

        Se mantuvieron algunos enclaves, respondiendo a razones históricas. En Álava se conservó el de Condado de Treviño y La Puebla de Arlanzón, integrante de Burgos ya en la primitiva demarcación del siglo XVI. Otros dos, Ayuelas y Ternero, dependientes de la jurisdicción de Miranda de Ebro, se encontraban en Logroño, figurando el de La Rebolleda en Palencia, que tiene, a su vez, en Burgos, el de Villodrigo y el de Aguanares, perteneciente a Palenzuela, y el de Berzosilla, a la vez que Vizcaya conservaba el de Orduña, situado entre Burgos y Álava, y pasaba de Burgos a Santander el de Villaverde de Trucios, también en Vizcaya.

        La estabilidad de los límites provinciales se ha mantenido desde 1833 hasta nuestros días, con excepción de San Quirce de Ríopisuerga, que en 1973 se transfirió a Palencia. Mayores han sido los cambios experimentados en la articulación de las demarcaciones interiores, como municipios y partidos judiciales. De los 726 ayuntamientos que figuran en la relación del año 1842, que incluye Madoz en su "Diccionario", se pasaba a 515 en 1845, como consecuencia de la supresión de los menores de treinta vecinos en cumplimiento de la ley municipal de 24 de enero de 1845. A partir de este momento, y durante un siglo, el número de municipios experimentó variaciones escasas. Eran 514 en 1860, 510 en 1900, 504 en 1950, 503 en 1960, fecha esta última a partir de la cual se puso en marcha un acelerado proceso de fusiones municipales, y consecuentemente se tendió hacia una reducción del número de ayuntamientos, que pasaron a 374 en 1980 y que son actualmente, en 1992, 371.

        Las alteraciones registradas en el período de aproximadamente cien años comprendidos entre mediados del siglo XIX y 1960 son, sin embargo, mayores de lo que se deduce de esas cifras, pues varias segregaciones encubren, a su vez, la existencia de algunas fusiones, aunque dentro de unos límites mucho más reducidos que los de los cambios acaecidos entre 1960 y 1980, período en el que desaparecieron 129 municipios, es decir, una cuarta parte del total de los existentes al principio de este período de veinte años.



BURGOS. DIVISIÓN EN PARTIDOS JUDICIALES
Partido judicialMunicipios         Población          
PARTIDO JUDICIAL 1842 1858 1960 1834 1858 1960
Aranda de Duero 41 35 35 20.744 29.337 38.065
Belorado 58 37 32 12.625 19.055 14.756
Briviesca 88 55 55 19.516 28.298 20.230
Burgos 151 106 106 34.232 26.086 113.606
Castrojeriz 49 42 42 19.312 24.193 19.516
Lerma 74 53 55 19.620 29.628 30.041
Miranda de Ebro 30 19 15 11.820 15.805 36.008
Roa 27 27 28 13.419 17.166 16.714
Salas de los Infantes 56 50 53 18.550 26.772 27.713
Sedano 47 25 20 7.848 13.416 9.399
Villadiego 76 38 38 13.452 16.369 16.543
Villarcayo 29 28 24 33.269 49.461 38.200
TOTAL 726 515 503 224.407 295.586 380.791
FUENTE: (1842) Pascual Madoz: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España... 1845-1850; (1858) Gonzalo Martínez: Génesis histórica de la provincia de Burgos. 1983; Instituto Nacional de Estadística: Reseña estadística de la provincia de Burgos. 1965
NOTA: Las tres primeras columnas se refieren al número de municipios del partido (años 1842, 1858 y 1960). Las tres últimas columnas corresponden a su población (años 1834, 1858 y 1960)



        También ha variado la demarcación y disminuído el número, que inicialmente fue de doce, de los partidos judiciales, los cuales constituyen un elemento importante de la compartimentación interior provincial desde el punto de vista administrativo y funcional, al solaparse con su carácter de unidad desde el punto de vista de la gestión de la justicia otras funciones y tareas de articulación del territorio.


* Historia 16 de Burgos. Burgos. Diario 16 de Burgos. 1993. 1.086 págs., cf. págs. 27-38.     principio de página
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